MINGA QUE NO OFENDE
Viernes, Febrero 27, 2009
En una charla reciente, un amigo me criticó algo específico y de forma muy dura y sin vueltas, a lo que yo le respondí, mitad estupefacto y mitad reflexivo: “Ah pero vos sos el más hijo de p…, mirá cómo me decís las cosas”, a lo que él respondió “La verdad no ofende”, quitándose la responsabilidad del impacto de sus dichos. 
Esto es así, porque la verdad dicha por otro sobre los defectos de uno, en el 90% de los casos ofende. En otro ejemplo, supongamos que yo soy medio lento, medio tontito (no es un ejercicio mental muy exigente imaginar esto, pero bueno), y alguien me dice que no me da la cabeza ni para cerrar una puerta, seguramente me sentiré ofendido; distinto sería, y no me afectaría en lo más mínimo, si yo tuviese un máster en física, otro en astronomía, libros y papers publicados acerca de las distancias del universo, y el atrapamiento de la luz en los agujeros negros, entre otros ensayos de filosofía y teología, y venga Luis D’lía y me diga que no soy un tipo inteligente.
Como dije antes, de todas formas, queda un 10%, al menos en mi, de veces en que esa verdad no ofende, y es cuando se refiere a alguna virtud o algo bueno. Justamente se da en ese porcentaje, porque es la proporción que tengo de defectos y virtudes.
Entry Filed under: (Re) Flexiones mentales. Etiquetas: amigo, defecto, ofenza, reflexiones, social, sociedad, verdad.
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